El boceto; definición y su función técnica en el arte

En la pintura, los términos boceto (del italiano bozzetto), esbozo (del italiano sbozzare), bosquejo (de bosque), borrador (de borrar) y apunte (de punto o punta) se usan para designar al proyecto, las pruebas o la traza primera que se realiza previamente a la obra definitiva. En un boceto los contornos y los detalles no están definidos, sino insinuados de forma esquemática (abocetados, esbozados o bosquejados).​ Aunque se puede señalar algún matiz diferencial entre “boceto” y “esbozo”, no hay en el uso general una estricta diferencia conceptual entre cualquiera de estos términos, ni entre sí ni con otros como “croquis” y “estudio”, o con el muy poco usado “esquicio”, que se suele usar directamente con la palabra italiana, francesa o inglesa schizzo, esquisse o sketch (esta última también designa a una escena cómica breve).

Se utiliza la expresión estilo abocetado​ para designar al de los pintores cuya obra, solo aparentemente, tiene un aspecto de ejecución “fácil”,8​ “rápida” y “no terminada” (“imperfecta” -non finito o “estética de lo inacabado”-), con predominio de la gestualidad y la pincelada suelta, también llamada “impresionista”. En oposición, las obras en las que el pintor insiste en un acabado pulcro o pulido (fini, “terminado”, “perfecto”) de los detalles se suelen calificar como de ejecución “academicista” o “preciosista” (cuando no pompier o kitsch, términos peyorativos).

Funciones y técnicas. Bocetos en otras artes

Los bocetos cumplen diversas funciones. Pueden ser, como “estudios” o “apuntes”, dibujos más o menos detallados que plasmen formas concebidas por la imaginación del artista, o reproduzcan (con mayor o menor fidelidad o alteración al modelo -arte figurativo, realismo en el arte, copia, reproducción, réplica, falsificación-) formas de la naturaleza o de otras obras de arte con el fin de estudiar su estructura o composición, independientemente de que con posterioridad se realicen en otras obras o queden tal cual; mientras que, como “esbozos” o “bosquejos”, pueden ser el primer trazado de puntos, líneas y manchas que constituye la base inicial de la superficie pictórica.

Boceto escultórico, siglo XVII o XVIII.
Boceto escultórico, siglo XVII o XVIII.

Un boceto puede estar ejecutado a mano alzada sobre papel, utilizando instrumentos de dibujo básicos (como la pluma o el lápiz y la goma de borrar), generalmente sin instrumentos de dibujo auxiliares; ser un apunte rápido de lo que luego llegará a ser un dibujo definido o la obra de arte final en sí; o plantearse como una primera aproximación o “ataque” de la obra ya planteada, pero aún no totalmente definida, que se realiza ya con materia pictórica usando pinceles, brochas o espátulas. A pesar de lo rudimentario que se supone a la traza de un boceto o esbozo, la habilidad del pintor o dibujante le puede permitir aprovechar todo tipo de recursos compositivos y usar todo tipo de técnicas visuales, como el color, la luz y la sombra, la perspectiva y las vistas ortogonales, etc. Además de los bocetos monocromos (carboncillo, sanguina, sepia, bistre y otras tintas, con o sin aguadas, o con toques de creta -que resaltan por su blancura-), también hay bocetos polícromos que incluyen el color mediante cualquier técnica de pintura, desde los lápices, ceras o tizas de colores hasta la acuarela y el gouache e incluso el temple y el óleo (boceto al óleo). Además del papel, también puede utilizarse para un boceto cualquier otro tipo de soporte pictórico, especialmente si se está acometiendo el esbozo directamente sobre el soporte proyectado para la obra definitiva.

El boceto, en el ámbito de las artes gráficas, no es muy diferente del concepto de borrador de un documento escrito. Permite la realización de un estudio para otro tipo de trabajos, como arquitectura, escultura o pintura mural, anticipándose a complicaciones que puedan surgir al artista en el momento de finalizar un trabajo, o muestran los errores de planteamiento que haya podido tener, y le permiten estudiar los puntos principales o los ejes de sus diseños y creaciones; de modo que tanto arquitectos como escultores tienen en el dibujo sobre superficies bidimensionales un imprescindible elemento para la planificación de su trabajo, particularmente en el planteamiento de las vistas en diferentes planos, planta y alzado de sus creaciones tridimensionales. No obstante, también es muy común la realización de maquetas tridimensionales, que concretan una imagen a escala de la obra proyectada antes de emprender su ejecución.

En escultura se realizan bocetos escultóricos, que también se identifican con la palabra francesa maquette y la italiana plastico.​

Ciertas técnicas escultóricas, como la fundición en bronce, exigen el modelado previo de un “modelo” (de dimensiones iguales a la obra proyectada) en arcilla, greda o cera (moldeo a la cera perdida) para la confección de un molde donde se vierta el metal fundido. También es muy común que se realice en algún tipo de pasta de modelar​ un modelo previo (que sí puede ser realizado a cualquier escala) para servir de boceto o estudio de las futuras tallas en madera o piedra (materiales más caros y arduos de trabajar, y que no son reutilizables en caso de arrepentimiento, error o accidente); pero tales bocetos escultóricos ​ también pueden realizarse a través de la talla o del ensamblaje de cualquier tipo de materiales rígidos más accesibles.

Pintura

Los dibujos previos que se dan ya por suficientemente trabajados como para servir de base a la obra definitiva, son denominados “cartones”, especialmente en la técnica de la pintura al fresco, donde se pasan a la pared midiendo, o pinchando a lo largo de las líneas del boceto, de manera que se obtiene, ya en el muro, un dibujo a puntos que se completa uniéndolos para reproducir las líneas. También se utilizan cartones para tapices o para los cuadros de gran formato.

Bocetos de pintura siglo XIV
Bocetos de pintura siglo XIV

Apunte del natural

Los apuntes tomados “del natural”,​ es decir, frente a un modelo (que puede ser también un modelo humano), son la práctica más habitual del aprendizaje artístico, y constituyen también una práctica muy común en la actividad cotidiana de los pintores. Además de los apuntes que toman de modelos en su taller (pintura de gabinete),​ muchos de ellos suelen trabajar sobre “cuadernos de pintor” o “cuadernos de artista” (equivalente al cuaderno de campo de ciertos científicos) que llevan a todas partes para tomar notas de cualquier imagen que por alguna razón quieran retener, además de apuntar las que les produce su imaginación.

Basílica de los santos Giovanni e Paolo, en Venecia. Bocetos obtenidos mediante una cámara oscura.
Basílica de los santos Giovanni e Paolo, en Venecia. Bocetos obtenidos mediante una cámara oscura.

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